Entre las obras impresas de Quevedo y Zubieta figuran los siguientes títulos: El carnaval de México en 1879; México: recuerdos de un emigrado / pról. de Emilio Castelar (Madrid, Sucs. de Rivadeneyra, 1883); El general González y su gobierno en México: anticipo a la historia (México, Est. Tip. de Patoni, 1884-1885); Un año en Londres: notas al vuelo (París, Impr. de Ch. Bouret, 1885); Récits mexicains: suivi de Dialogues parisiens (Paris, A. Savine, 1888); La estudiante: notas de un Carabin / tr. expresamente para El Diario del Hogar, por José P. Rivera, ed. de El Diario del Hogar (México, Filomeno Mata, 1889); De l´hallaux Valgus (1894); El lépero (1898); De la ponction réglée de l'antre mastoïdien (México, Bureau Typographique de l'Impremerie des Timbres, 1903-); Porfirio Díaz, septiembre 1830-septiembre 1865: ensayo de psicología histórica (París, México, Vda. de C. Bouret, 1906); El caudillo: continuación de Porfirio Díaz: ensayo de psicología histórica, septiembre 1865-noviembre 1876 (París, Vda. de C. Bouret, 1909); La camada: novela histórica mexicana (México, C. Bouret, 1912); Campañas de prensa, los consulados mexicanos, socialismo (París, México, Vda. de C. Bouret, 1913); Huerta: drama histórico en cinco actos (México, A. Botas, 1916); Doña Pía, o, El contrachoque: comedia dramática revolucionaria en cuatro actos (México, Tall. Gráf. de la Escuela Industrial de Huérfanos, 1919); En tierra de sangre y broma: novela histórica contemporánea (México, G. Sisniega y hno., 1921); México manicomio: novela histórica contemporánea: época de Venustiano Carranza (Madrid, Espasa-Calpe, 1927); México marimacho (1927); Las ensabanadas: novela histórica de los promedios del siglo xix (México, Ediciones Botas, 1934), y La ley de la sábana: novela histórica del último tercio del siglo xix, prolongación de Las ensabanadas (México, Botas, 1935).

 

Colaboró en periódicos tales como La Constitución (México, D.F.), El Telégrafo (México, D.F.) y El Republicano (México, D.F.). Fundó El Lunes (México, D.F.), semanario de oposición a Manuel González y a Porfirio Díaz, este último lo obligó a salir del país en 1882. Radicado en Madrid, fue colaborador de diversos periódicos, entre ellos El Día (Madrid) y El Imparcial (Madrid). Fue corresponsal en la ciudad de Londres de los periódicos mexicanos La Patria (México, D.F.) y El Partido Liberal (México, D.F.), 1883; colaboró en El Mundo Ilustrado (México, D.F.), 1897.